viernes, 12 de octubre de 2012

Un Poco de Memoria sobre la "Memoria"

Esta primera entrada será fragmentos, pero más adelante iré escribiendo mis pensamientos. Espero les sea de su agrado.


UN POCO DE MEMORIA SOBRE LA MEMORIA
“La poesía en sí fue un acto de recordación ideado para inducir una respuesta en la memoria de los asistentes. La poesía épica griega e inclusive la historia antigua tuvieron como meta preservar en las mentes de los contemporáneos las legendarias hazañas de sus antepasados. Los libros fueron más bien un ayuda a la memoria del individuo, no un sustituto de ella.
Las culturas orales fomentan un tipo de pensamiento asociativo que no es muy común en una cultura de imprenta.
El hecho es que el arte de la memoria sobrevivió a la destrucción del Imperio Romano de Occidente y es muy probable que no perdiera popularidad ni en la Edad Media ni en el Renacimiento.

Otras técnicas de memoria del mundo antiguo se continuaron en la Edad Media y en el Renacimiento: la memorización simple (sin invocar la magia) y el manuscrito. El gran cambio se presentó con la introducción de la imprenta.
En esta rigidez el libro fu característico de toda la era mecánica, ya que así como las ideas quedaban fijas en la página impresa, así también la información mecánica se fijaba en los engranajes del reloj, en el motor de vapor o en la dínamo.
En forma gradual, se hallaron modos de almacenar y de expresar mecánicamente la información. El mejor ejemplo es el telar de Jacquard inventado hacia 1800 y que entretejía dibujos en la tela de seda de un modo automático. Al telar lo controlaba una serie de tarjetas de madera, en las cuales unos agujeros hechos con punzón determinaban la entrada de diversos hilos, y así generaban el dibujo. Este dibujo se podía alterar simplemente agujereando nuevas tarjetas. Babbage trató de usar tarjetas perforadas en su Motor Analítico, en tanto que, a fines del siglo Herman Hollerith las empleó con buen éxito para tabular el censo de los Estados Unidos. Entonces empezó la gran edad de las máquinas tabuladas, que leían, concordaban, duplicaban, devolvían y en ocasiones destruían interminables pilas de tarjetas. Esta edad llegó a su fin en los años 1950 con la introducción de computadoras y de la cinta magnética.”

Extraído de varias páginas de “El Hombre de Turing” de David Bolter


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